Era el 18 de agosto de 1995, cuando el mejor grupo que México ha ofrecido al Rock, decía formalmente "Adiós" a sus millones de fans.
Debe ser sin duda el día en que el rock mexicano derramo el mayor número de lágrimas; lagrimas de amargura, de coraje, de frustración y de inmenso dolor para todos los amantes del género. El día en que CAIFANES desapareció.
Palabras concretas referían la situación del grupo desde algunos días antes -"¿Qué tienen en común?"- le preguntaban a Saúl y Alejandro (líderes del grupo), obteniendo una respuesta contundente: -"El esqueleto; el número de cromosomas"-. ¿Qué más había que decir?
Recuerdo el año de 1988, cuando siendo un niño de seis años, llegó cierto día mi Tío con uno de los mejores regalos que pudiera recibir, un audio cassette (grabado) con el primer "single" de Caifanes "La Negra Tomasa". Era ese el comienzo de un grupo que dejaría el legado más importante de la música rock mexicana, el grupo que se convertiría en influencia del 90% de los grupos que actualmente conocemos, pero que indudablemente se ha colocado en peldaños inalcanzables para cualquier grupo mexicano.
Fue ese Cassette mi primer acercamiento a la música, el que forjaría mi admiración por el rock y en especial por los Caifanes. Por irónico que parezca, el grupo más grande de nuestro rock se disparó a la fama gracias a una cumbia.
Grupo respetado por gente de todos los ámbitos, sectores y clases sociales, admirado por chicos y grandes; grupo que dejaría un legado musical importantísimo; que siempre mostró evoluciones enormes a lo largo de su discografía, que supo combinar la grandeza del rock con la majestuosidad de la música tradicional mexicana y con importantes rasgos musicales prehispánicos.
Grupo atacado por miles, satanizado en algunos momentos por la siempre metafórica y "subversivamente sugerente poesía" de Saúl, pero finalmente trascendentes y generadores de una nueva cultura para formar rock.
Tuvieron que pasar poco mas de 15 años, para que todos aquellos adultos (entonces niños) que crecimos con la música "Caifan" en la sangre, pudiéramos ver y escuchar nuevamente, juntos en un escenario, la voz (siempre desafinada pero tajante) de Saúl Hernández; el virtuosismo armónico y melódico de la guitarra de Alejandro Marcovich; el poder, serenidad e impacto del bajo de Sabo Romo; la siempre interesante batería "armónica" de Alfonso André; y el soporte firme, sereno y siempre trascendental del teclado de Diego herrera.
Quince años para liberar un poco de la frustración vivida por todos aquellos que amamos la música y que entendimos la enorme pérdida que entonces sufríamos, más allá de cualquier forma de mercadotecnia y fanatismos artificialmente creados; quince años en los que la producción de conciertos avanzó acompañada del auge tecnológico, quince años en los que la globalización se convirtió en generadora de falsos talentos musicales y artistas de plástico.
Finalmente, quince años que permitieron a Caifanes mantener intacta la naturalidad de su conexión musical extrasensorial, la esencia de su filosofía musical y la magia de sus creaciones; Quince años paras admiradores derramáramos nuevamente una lágrima de felicidad y éxtasis, por estar parados frente al escenario (no fue mi caso) o frente a una computadora, y escuchar versos como: "Desde aquel día me trajeron para acá...... Será por eso que no me dejan salir....." además de la explosión musical en el "solo" de Sabo Romo en "Antes de que nos olviden" y el respectivo de Marcovich en "Los Dioses Ocultos".
Y de la mano de todo eso, quince años para que aquellos millones de fans que crecimos con la influencia musical de Caifanes y que nos vimos asaltados y enredados en la explosión y difusión del Twitter, nos diéramos cuenta que ni quince, ni mil años bastarán para terminar con el legado, la presencia y el poderío de esa gran banda, que hoy, después de quince años, se convirtió en #Caifanes Trend Topic de Twitter.
Caifanes volvió, con la firme convicción de dejar claro que esto no se acaba hasta que se acaba, y que quizás esto sencillamente no sucederá, de no ser por un último "Hasta Morir".

Eso es ser fan IRONMORE, no cabe duda que tu información nos ubica en la cultura musical de nuestro país en este género y no basta con oir sino escuchar desde la iconografía que nos regalas, tal vez incurcione con más ahínco en este género, ya ves que en mi blog, también te comparto un corte musical, producto de nuestro terruño.
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